10.3.10

Il dolce stil nuovo (o, La tinta derramada)

Rugió la tierra y dio dantescos comienzos para la nueva administración (auguri!). Parecía casi el fin del mundo, y el split-screen de TVN, juntaba a milímetros de la pantalla a plebeyos porteños en pánico corriendo hacia los cerros con impávidos patricios (bueno, no precisamente impávidos) produciendo en vivo yuxtaposiciones dignas de El Bosco.

Concluyó así este breve interludio "republicano" (digamos más bien gerencial) y volvemos -- ahora sí, y de verdad -- a las cosas como siempre han sido. Salvo la pequeña diferencia que Chile S.A., es ahora atendido directamente por sus dueños (lugar común, lo sé, pero útil al fin).

¿Problema de forma o de fondo? ¿O de ambos? (Recordemos que "el medio es el mensaje.")

Chile S.A. cuenta con un nuevo logo. (yestanfeoquenolopuedoreproducir.jpg)

Los expertos consultados repararon en la falta de coherencia de la imagen -- la desconexión entre el "mono" y su tipo; el desequilibrio en la multicolor tipografía; la isotopía fuera de control... Pero, más allá de la falta de profesionalismo y los cien palos que nos costó esa cosa fea, vale la pena interrogar lo nuevo de tan dulce estilo.

Porque de nuevo tiene poco. Y a quienes se dejaron seducir por la estrellada Alianza y su copy-paste crónico, no dejará de molestar un subliminal parecido con no tan añejas fijaciones prusianas. O quizás a ese porcentaje que dio el sí de las niñas en enero nunca le molestó en demasía eso del paso de ganso y las capas grises con anteojos Ray-Ban.

Dichosas fijaciones notables de inmediato en sutiles gestos imperiales desperdigados al azar.





O, quizás no tan azarosos, dado las mediáticas obsesiones de nuestro novel CEO.





Así muy de uniforme se sube al helicóptero, cual Bush II en plan de "Misión Cumplida," porque él está a cargo -- porque "aquí no se mueve una hoja sin que yo lo sepa" -- mostrando su paquete urbi et orbi, y escondiendo su paquete de acciones del que aún no se deshace. (Véase el counter arriba, gentileza de El Mostrador.)

Tanta imagen y tan poco tiempo.

Pero mientras nos recuperamos del mareo de tierra, les recuerdo que lo que no se ve suele ser más fuerte que aquello que lo tapa. Por algo decía Magritte que "Ceci n'est pas une pipe."

---UPDATE----

Los malos hábitos son duros de matar. Las afinidades estilísticas también.
En blogs amigos arde furiosa la controversia sobre la onda QUEMAWEB de Piñipiñi.

Y por si quedara alguna duda, hoy (2010/3/20) declara nuestro CEO que ésta es una economía de guerra.

Ejem.

2.3.10

Aturdido

Pasó la Síncopa Futura y me pegó en la cabeza. No esperaba su visita, ni se la esperaba el resto de Chile. La gracia (o desgracia) de la Síncopa es que nadie sabe cuándo viene ni qué viene a hacer -- remover la conciencia, asaltar los sentidos, cambiar las reglas del juego. Sentarse en una nueva sillita musical. Cambiar la vida, o ponerle fin. Sacar la alfombra que tapa ese suelo desteñido bajo nuestros pies.

Para bien o para mal, Chile se saltó un latido del corazón este sábado pasado. A mí me tocó verlo todo desde fuera con la misma angustia que ustedes. De lejos, sintiéndome impotente, totalmente sobrepasado. Curiosa comunidad.

En el miedo, escuché nada. Pero felizmente mi familia diaspórica, posnuclear y extendida estaba entera. Supe de inmediato que cuando la tierra se movió se vino abajo la casa donde habitaba el genius loci, mi memoria. Puedo reconciliarla sabiendo que el genio escapó entre las grietas y guardará a nuestros sueños.

Cerramos entonces un capítulo. Y comenzamos otro.

Porque la Síncopa vino a decirnos que está perdida la inocencia. ¿Qué nos pasó como país cuando se movió la tierra? ¿Qué mentiras fueron expuestas por esas grietas en calles y edificios? ¿Qué aspiraciones reventó la ola? ¿Qué fue de la pretensión de autoridad y legitimidad, y nuestros tenues compromisos democráticos? ¿Qué fue de la comunidad, de nuestros proyectos comunes?

La Síncopa nos trajo preguntas, que son siempre lágrimas amargas difíciles de responder. Tras su crueldad se encuentra siempre la certeza de una nueva cadencia.