20.7.10

conversando con Ricky I

Este intercambio se produce a partir de una columna de Oscar Contardo en El Quinto Poder. Ver acá.


Iñigo Adriasola
Hola Oscar.
Super bien. Sólo dos observaciones.

(1) En EEUU, el matrimonio entre personas del mismo sexo se politiza recién a mediados de los noventa. Fue en 1996 que Bill Clinton impulsó el discriminatorio DoMA (Defense of Marriage Act) que no permite reconocimiento federal a uniones del mismo sexo. Esto como parte de la estrategia demócrata para reconquistar el "centro" político que se derechiza con la Revolución Conservadora de 1994. En este caso, al igual que en Chile durante los veinte años y contando de cogobierno con la derecha, la homofobia se usa para ganar votos.

(2) En tu post veo una tensión muy productiva entre el mito del progreso ineludible (parte inevitable de la narrativa de derechos civiles) y la realidad, que ejemplificas muy bien con la cita que incluyes de Lemebel. Me incomoda la narrativa del progreso, tal como a ti, porque se utiliza para justificar la desidia, el desinterés y lo acomodaticio que resulta el cortejo permanente de la Concerta a ese segmento que prefiere ignorar excepto a la hora de la franja electoral.

Pero lo que en verdad me parece increíble es cómo el Presi Lagos se cuelga de esta noción de progreso para finalmente justificar su inacción, pero prometernos que mañana será distinto, para vendernos la idea de que después de la Revolución todos seremos iguales. Pero que hasta entonces, olvídese de cualquier política que pueda darnos un ápice de ciudadanía.

(A todo esto el Presi Lagos debiera recordar que discriminación y uniones civiles sí fueron tema durante su gobierno. Que el 10 de julio del 2003 se introdujo en el Congreso un proyecto de ley, de Fomento de la no discriminación y contrato de unión civil entre personas del mismo sexo, que fue patrocinado por sus correligionarios, Accorsi y cía... y durmió en el olvido y fue archivado el año pasado. Contando los proyectos que fueron introducidos antes, tuvo amplia oportunidad de hacer algo al respecto.)

Finalmente, cuando alguien dice "Chile no estaba preparado entonces," ¿qué quiere decir exactamente, quién es el sujeto de la oración? ¿Quién no estaba preparado? ¿Nosotrxs, que tenemos que seguir viviendo en la precariedad absoluta y tragarnos la discriminación brutal a diario? ¿O los políticos con cero voluntad política, que permiten que esta realidad continúe?

Publicado el día 20/07/10 17:18.

Responder

Ricardo Lagos
Iñigo, sé que este es un tema fundamental para un grupo importante de chilenos y chilenas, y para todos nosotros como país porque nos permitirá avanzar hacia una sociedad más abierta y tolerante. Pero tal como comenté anteriormente, cuando uno es Presidente debe priorizar los temas que aborda. El tiempo no permite asumir todos los desafíos.

En el caso de que ese proyecto presentado por el diputado Accorsi y otros hubiera encontrado mayor respaldo en el parlamento, no te quepa duda que desde mi gobierno lo hubiéramos apoyado. Pero no fue así. Quizá porque por aquellos días estábamos dando la pelea por aprobar el AUGE o el Royalty, que ocupaban mucho tiempo de mi gestión para asegurarme que los tiempos legislativos fueran los adecuados para sacar adelante ambas iniciativas.

A eso me refiero cuando indico que Chile no estaba preparado. Habían otras urgencias que atender, debates que se percibían más presentes y que representaban anhelos más latentes de nuestro país. Por cierto, ello no restaba importancia al debate sobre los derechos civiles de los y las homosexuales, un debate que fortalece nuestra democracia.

Publicado el día 20/07/10 18:54 en respuesta a Iñigo Adriasola.


Iñigo Adriasola
Presidente Lagos, yo no creo en el argumento de los "tiempos políticos." La política se hace, no se espera. En un sistema presidencial, como es el chileno, el peso del Ejecutivo se siente con fuerza. Una palabra de aliento, un consejo público hubieran ayudado a cambiar el clima político. Los temas se instalan; eso usted lo sabe porque supo hacerlo muy bien en su gobierno.

Una vez que pienso en ese éxito, me asaltan las dudas. Recuerdo como me dejó helado su silencio inexplicable ante la injusticia de la que fue víctima Karen Atala cuando le quitaron a sus hijas; injuriada, lapidada por atreverse a vivir y amar otramente. Que un poder del Estado no comente las decisiones de otro, no quita el que el Ejecutivo hubiese podido introducir legislación que produjera un cambio cultural efectivo.

La pregunta entonces es esta: ¿Es la excusa de la falta de tiempo aceptable para quienes el reconocimiento otorgado por las leyes de la república puede establecer las condiciones de una vida verdaderamente vivible? ¿Es suficiente esa excusa para Ximena Sotomayor, ciudadana trans torturada y asesinada a sangre fría por un grupo de hombres en Valparaíso en el 2004? ¿Explica la incapacidad de pasar una ley de fomento contra la discriminación, incluso cuando estos asesinatos han dejado más que claro que la sociedad chilena condona la violencia en contra del Otro: no-hombre, no-heterosexual, no-ABC1, no-"blanco"?

¿Ante el AUGE o el pseudo-impuesto a las mineras, son estos temas "meramente culturales" (como quizás interrogaría la filósofa feminista Judith Butler)? ¿Es la vivida vivible un lujo del que la "minoría" puede prescindir?

No, lo de los tiempos políticos no es una excusa aceptable. No lo es para quienes sólo deseamos poder gozar de nuestros derechos ciudadanos, y vivir tranquilxs con nuestras familias sabiendo que el Estado nos defenderá del prejuicio y la ignorancia. Tampoco lo es para nuestros pueblos originarios, que todavía esperan la verdadera implementación del Convenio OIT 169. Ni lo es para los chilenos que hemos esperado por años el derecho a voto que nos corresponde por ciudadanía. Ni lo es para las mujeres de Chile, quienes todavía no cuentan con ciudadanía plena, en un sistema político que discrimina activamente en contra de ellas.

Publicado el día 20/07/10 23:20 en respuesta a Iñigo Adriasola.

9.6.10

el padrón electoral

En El Mostrador Axel Callis escribe sobre el padrón libre 2014, indicando que en el nuevo sistema el votante pasa de ser elector a consumidor. La columna de Callis es interesante, si bien hay algunas incongruencias notables. Callis, de electoral.cl, está más interesado en describir el cambio en la dinámica electoral que viene (y de paso apuntar a la creciente importancia de los estudios en esta materia... obvio que viene con su propia axe-to-grind). Por ejemplo, ¿cómo es que el elector/consumidor logra transformar la lógica clientelista del Estado? Teorizar el elector como consumidor es, en el fondo, una postura altamente ideológica que tiene su historia propia (el cambio en el discurso político de Estados Unidos, desde derechos a bienes de consumo, etc.), una que continúa pensando en una lógica transaccional, donde el clientelismo simplemente se atomiza progresivamente (de ahí la importancia de la transformación que experimentan las campañas electorales en EEUU en los últimos veinte años).

Sin embargo, vale la pena detenernos a pensar el modo en que la masa actualmente no-votante, sin disciplina partidaria y valores acomodaticios, transforma la política. ¿Es posible repensar la política a partir del reconocimiento de la volatilidad del electorado? Sí, a medida que vemos en el electorado no meros "consumidores" de conducta irracional, sino ciudadanos que participan de modo constante en el sistema aún si los resultados no son los deseados. que desean ser escuchados (¡y no hay duda alguna al respecto!).

En notas... vamos a seguir dándole al cuento del voto libre hasta que nos dé hipo. Porque es importante. Porque transforma nuestra cultura cívica. Y porque presenta una oportunidad inigualable para la Izquierda anti-autoritaria de reagruparse y presentar un programa pro-activo para mejorar nuestra democracia.